—¿Qué pasa, fratello? —Alexia por fin quitó los ojos de su móvil colocándolo en la mesa, preguntando interesada. Y Enzo pensó que ella, como era quien más lo conocía, podía notar la tensión en su cuerpo.
—Vamos a ser padres… —Antonella se levantó confesando, lo que ya habían planeado, que él diría primero—. Pero no soy yo quien gesta a esos bebés…
Un líquido caliente y doloroso se esparció por el cuerpo de Enzo cuando Antonella echó todo a perder, y un sonido de incredulidad se espació por la m