—Dios… esto está increíble… —Enzo se recostó al sillón para ver cómo Gianna incluso se quemaba la boca, y batía su mano para llevar aire a la pizza.
Estaban en un restaurante al aire libre exactamente frente a la costa.
Había dejado su chaqueta en el auto, y ahora tenía arremangada su camisa, mientras que sentía que sus hombros se relajaban. Tomó la copa de vino, entre tanto Gianna seguía comentándole acerca de su niñez, y de cómo sobrellevó la sobre protección de su madre, hasta que nació su h