Mundo ficciónIniciar sesiónTeekon inclinó ligeramente la cabeza, sus ojos, de un tono ámbar ardiente, encontrándose con los míos. Había algo hipnótico en su mirada que, incluso a la distancia, lograba despertarme sensaciones que no alcanzaba a descifrar.
—Sí, no mentiría en ello —dijo con firmeza—. ¿Tú no sientes la mía? —Me apena decirlo, pero tuve un accidente y me he golpeado la nariz. No perc






