126. LA MARCA
ÁRNYÉK:
Y sin más, Sol se abraza de mí que, aunque no entiendo nada, me traslado con ella a mi castillo. Al llegar, la deposito intrigado en el piso. Tira de mí hasta la habitación y la veo que comienza a quitar sus ropas. La observo en silencio, sin moverme. Ahora creo que comprendo a lo que se refiere y me gusta la idea, me gusta mucho. Pero papá me dijo que debía evitar hacerlo, hasta que controlara mis poderes o algo muy malo podría pasar.
Salí de la habitación y me dirigí a mi despacho.