Mundo ficciónIniciar sesiónSu sonrisa en respuesta es pura y oscura satisfacción. Levanta su copa en un brindis silencioso; el líquido color granate refleja la luz como un rubí vivo. Lo imito con dedos temblorosos.
Pero antes de tomar un trago, bajo la copa. Una pregunta que llevo horas callando se impone con fuerza. Me muevo ligeramente en el sofá, intentando ordenar mis emociones.
—¿Por qué yo? —susurro—. Seguro que hay muchas mujeres que aceptarían esta propuesta sin dudarlo. Modelos, mujeres de la alta sociedad… princesas adineradas. Entonces… ¿por qué yo? Solo soy una empleada cualquiera.Sus dedos se alzan para apartar un mechón de mi mejilla, lentos, cálidos, deliberados. Se quedan ahí lo justo para robarme el aire.
—Porque no busco un trofeo en el brazo ni un nombre vacío en un contrato —responde con una calma que derrite mi resistencia—







