ALEXEI
Estoy mirando la ciudad desde las ventanas de mi oficina, con una bebida en la mano.
—Christian estuvo en casa de Mancini—, había dicho Luk. —No hace falta ser un genio para darse cuenta de que trama algo—.
Que Christian de la Rosa aparezca sin invitación en la propiedad de Mancini parece el tipo de movimiento de ajedrez que no ves venir hasta que es demasiado tarde.
Si intenta abrir una brecha entre los Ivanov y los Mancini, es una jugada inteligente. Apuesta por la desconfianza, por el