Me quedo allí un momento, con el corazón aún acelerado.
Esa última mirada no fue solo intimidación.
Hacía calor.
Oscuro. Peligroso. Completamente inapropiado.
Concéntrate, Gabriella.
Tienes un día para salvar tu carrera.
O mirar cómo arde.
Gabby
Me estiro en mi silla y siento cómo me cruje la espalda.
Pero eso no alivia la tensión real, la tensión causada por el hecho de que esta noche he decidido que ya he tenido suficiente.
Ha sido un trabajo interminable: reescribir modelos financieros, real