VALENTINO
Esa mañana fue diferente. Esa mañana, tenía a la mujer más hermosa del mundo a mi lado en la cama. Piper parecía sacada de un sueño, su precioso rostro sereno, su pecho subiendo y bajando con cada respiración lenta y reparadora. Noté que se había puesto una de mis camisetas durante la noche, la negra de cuello en V lo suficientemente larga como para llegarle a los muslos.
Verla a mi lado bastó para que reconsiderara mis planes. El silencio del resto de la casa significaba que Maddie