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Apenas abrí los ojos, lo primero que llegó a mi mente fue Bárbara.

Me rasque la cara con frustración, yo había evitado a esa niña por años, y ahora la tenía metida en mi casa, a unos cuantos metros de mi.

— M*****a sea mi mala suerte — Me levanté de mala gana y fui al baño a lavarme la boca.

Hoy llamaría a Caesar y le diría que no puedo cuidarla por cuestiones de trabajo, creo que el lo entenderá.

La puerta de mi habitación sono, yo respire profundo, me enjuague la boca y fui a abrir.

— ¿Que quieres? — Le pregunté de mala gana.

Ella me dió su más brillante sonrisa.

— ¿Buenos días Viviano, cómo amaneciste? — Me preguntó.

El olor a algo quemado llegó a mi nariz. ignore a Barbara y fui a la cocina.

— Te hice el desayuno — Me dijo ella a mi espalda, después paso sobre mi y me señaló el plato con el dichoso desayuno.

— tostadas y té — Mire la tostada en el plato, estaba quemada y sobre ella había mermelada, se veía terrible.

bárbara me acerco el plato y me sonrió.

— Come antes que se enfríe — Yo agarre el plato, saque la tostada que fue a parar a la basura y metí el plato al fregadero.

— ¿Acaso quieres matarme? — Le pregunté.

— Eres un mal agradecido — Me dijo ella con rabia.

Yo saqué la tostada de la basura y se la acerque a ella.

— Si le das un mordisco yo me la comeré — bárbara puso mala cara y nego con la cabeza.

— ¡Lo tiraste a la basura! como pretendes que yo la coma —

Volví a tirar la tostada.

— Es el colmo que no sepas preparar ni una tostada, y así dices quererte casar conmigo, a mi me gusta una mujer que prepare platos exquisitos — Ella se quedó pensativa por un momento y después sonrió.

— ¿Quieres que tome clases de cocina? — Me preguntó emocionada.

— ¡No! Ahora ve a bañarte, hueles feo — Ella abrió la boca de par a par.

— ¡Te odio! — Me grito y de fue.

Tenía unas ganas terrible de llorar y renegar por esto que me estaba pasando, ¿en qué momento termine así?

CUATRO AÑOS ANTES

Caesar me había invitado a la fiesta de cumpleaños de bárbara, yo tenía un par de años fuera, así que le habia perdido la pista a esa niña, pero me pareció buena idea visitarlo y compartir con él, y si tenía suerte esa niña ya se había olvidado de las cosas absurdas que me decía años atrás.

Cuando aparque mi coche frente a la casa, lo primero que ví fue a un pequeño ángel, paseando entre las flores y arbustos del jardín, me quedé idiotizado viendo cómo ese angelito se reía y tocaba las flores, era tan preciosa.

Me baje del coche para mirar más de cerca a Tan exquisito espécimen.

— ¡Viviano! — Grito el ángel y se apresuró a correr a mi.

— ¿Le vas a pedir mi mano a mi hermano? ya nos podemos casar, ya he crecido lo suficiente. — Me preguntó con una sonrisa.

Mi sonrisa se fue al carajo, yo me aparte de ese ser demoníaco y la mire muy mal.

— Apartaré diablillo — Le dije como advertencia.

— ¡escapemonos juntos! y hazme tu mujer — M****a! y mil veces m****a.

PRESENTE

Me recline en el lavabo y respire profundo, no se si mi autocontrol pueda con ella tan cerca, si yo fuera otro tipo de persona, en estos momentos la tuviera sobre este mismo lavado haciéndola gritar mi nombre, pero ¡no! Yo tenia que tener presente que ella era la hermana pequeña de mi mejor amigo, una niña que yo cargue cuando era prácticamente un bebé, solo pensar en eso, me hace sentir tan sucio, era un sádico por quererme coger a esa pequeña criatura.

— Me voy a la universidad, tal vez haga alguna orgía — Me dijo con sarcasmo.

Yo levanté la cabeza y la mire.

— buena suerte — le dije.

— ¿dejaras que otro hombre me toque? — Me preguntó con rabia.

Me enderece y la observé, yo sabia lo que ella quería de mi, algo que también yo quería, pero como el hombre adulto que soy, se que es una muy mala idea, y más por qué es la hermanita de mi mejor amigo.

— Es tu c*ño, puedes hacer con el lo que quieras, ahora por favor, vete, necesito hacer algunas cosas y tú me distraes — Ella me miró con rabia.

— ¡Te odio Viviano! — Volvió a gritarme y se fue dando un portazo.

Yo me agarre la p*lla, estaba tan jodidamente dura que hacían que me dolieran las bolas.

— También te odio diablillo — Le dije al viento.

*******************

Camine por el campus de la universidad, estaba furiosa, ¡ese hombre me tenía mal! cómo se atrevía a despreciarme.

— ¡Barbie! — Me llamo una de mis amigas, yo corrí a ellas y me senté en una de las bancas dónde ellas estaban sentadas.

— ¿Tu que tienes? — Me preguntó Clau.

— Quiero tener se*o — Les dije.

— Tienes a muchos chicos detrás de ti, no lo haces por qué no quieres — Yo puse mala cara de inmediato, ninguno de esos chicos le llegaba a los talones a mi Viviano.

— ¡Que asco! — les dije.

— Ese tipo buenorro no se va a fijar en ti, a ellos les gustan las mujeres maduras y experimentadas — Sonreí de inmediato, eso me había dado una muy buena idea.

— Iré con una se*ologa, y leere sobre el tema, de aquí a que termine el mes, ¡Viviano sera mio! — Mis amigas se rieron.

— ¡Estás loca! deja de pensar en ese tipo y mira a tu alrededor, creo que le gustas a Derek — Me dijo Kendall señalando a Derek, o sea! siendo justa, Derek estaba super bueno, rubio, alto y atlético, pero era un idiota, y a mí no me gustaban los idiotas, solo me gustaba Viviano.

— El se ha cogido a la mitad del campus, y no quiero ser una más — Clau se rió.

— Vez lo que digo, Clau ya se lo cogió — Kendall miró a Clau y le dió un golpe en el hombro.

— yo Solo quiero a Viviano — Les dije.

— ¿Que tiene de bueno ese hombre, a parte de estar bueno? — preguntó Kendall.

— Lo tiene muy grande, su trasero es perfecto, él es perfecto — Ambas me miraron.

— ¿Como sabes eso? — Me preguntaron casi al mismo tiempo.

— Estoy viviendo con él — Les dije orgullosa.

— ¡eres mala Barbie! — Me dijo Clau.

— Soy inteligente — Me levanté de la banca y emprendi mi viaje al salón.

— ¿Muñeca a donde vas tan sola? — Me preguntó Derek pasando su brazo sobre mis hombros, yo lo empuje lejos.

— ¡Hueles a sudor! — Le dije con desprecio.

¡Por qué él no entendía que no me interesaba para nada! que le pasaba a estos hombres acosadores.

— Algunas dicen que mi sudor huele a flores — Lo mire de arriba a bajo.

— ¡Hueles a m****a! ahora alejate, yo soy una mujer comprometida — Derek se rió.

— ¿Porque mientes? Acepta que estás loca por mi — Yo puse los ojos en blanco, como me molestaban estos chulitos.

— ¡Jamás! — Le dije y seguí mi camino.

— ¡Estás locamente enamorada de mi! — Me grito, yo apreté mi bolso y corri para alejarme lo más que pueda de ese idiota.

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