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Mire el reloj en mi muñeca y arrugue en entrecejo, ya eran las 10:pm y el pequeño diablillo aún no se había levantado.
Me levanté de la silla y fui al cuarto para despertarla. Barbara estaba boca arriba medio muerta, yo me acerque a la cama y la llamé pero ella no se movió ni un centímetro.
Me subí a la cama y la moví un poco, Barbara se dió media vuelta quedando de espaldas, en las sábanas y parte de mi camisa que ella tenía puesta había sangre.
Esta era la primera vez que estaba en una situ