18
El oficial nos llevó a su pequeña oficina y nos quedó mirando, yo tenía vergüenza, jamás pensé en terminar en una estación de policía, y menos por exhibicionista, esto era más de Mariano.
— Pagaré la multa, sea cual sea — Le dije al oficial.
Él me quedo mirando y después a Barbara.
— La prostitución es ilegal aquí — Me dijo.
Yo mire a Barbara que se estaba ahogando con sus propias palabras.
— ¡Yo no soy eso! — se quejo ella.
— Ella no me estaba prestando ningún tipo de servicio se*ual, nosotr