17
Viviano se detuvo frente a una pastelería, yo mire por la ventana y allí estaban Analía con su dichoso primo.
— Nos van a demandar por esto, ¿sabes lo vergonzoso que será? — Me preguntó de mal humor.
— Relájate Daddy — Le contesté.
— Dime de nuevo así y te saco de una patada de mi coche — Me amenazó.
— ¡Lo siento! — Le dije, pero yo quería reírme, Viviano estaba frunciendo de más su ceño.
— Ve al callejón, así disimulamos más — Le sugerí.
Él arranco el coche de mala gana y después se estacion