Hoy era el tercer día en Italia, Mariano no me había tocado, y yo ya estaba un poco molesta por eso, no me gustaba saber que yo era una pervertida.
— Bebé vamos a llegar tarde a la cena —
Yo me apure en el baño y salí, Mariano se veia jodidamente sexy, o eran mis hormonas que estaban alborotadas.
— que preciosa eres — Me dijo Mariano mirandome de arriba a bajo, yo le sonreí provocativas mente.
— ¿Y si nos quedamos aquí? — Le sugerí.
Mariano nego con la cabeza de inmediato, yo puse mala cara, es