Hoy era el último día en Italia, y Mariano y yo solo habíamos cogido, literal el no me había enseñado el lugar, solo nos escondíamos en algún rincón y cogíamos.
Me senté en el jardín y mire al infinito, que desperdicio de tiempo, y todo por las calenturas de Mariano.
— Hola preciosa — Me saludo Aless sentandose a mi lado.
— ¿que haces aquí solita? — Me preguntó.
— Pensado en cosas — Le respondí.
— ¿En que cosas? — Yo me recliné un poco y lo mire directo a los ojos.
— En ese trío que hiciste, ¿n