Mariano y yo fuimos al parking del hospital, buscando el coche. Él no paraba de tocarme el trasero mientras íbamos caminando.
— ¿puedes quedarte quieto? — Lo regañe.
— solo estoy cach*nd*, ¿es normal no? — Puse los ojos en blanco.
— ¡No! Ahora deja de molestar —
Encontramos el coche, Mariano abrió la puerta de atrás, yo lo mire buscando alguna explicación del por qué abrió esa puerta.
— Entra rápido — Yo arrugue el entrecejo.
— apresúrate Karina! nos están persiguiendo —
Yo entre de inmediato,