Mientras tanto, en el Hospital West…
Carolina guardaba silencio.
John había tenido que volver al trabajo; un problema grave en la empresa requería su presencia.
Ella no insistió en que se quedara.
—Ve, John… —susurró —No soy tu responsabilidad.
Él quiso responder algo… pero al verla tan rota, tan rendida, no encontró palabras.
La dejó sola.
***
Paula despertó horas más tarde con un sollozo ahogado que no sabía de dónde venía.
No abrió los ojos de inmediato.
No quería.
Había un peso sobre su pecho, una opresión densa, como si el aire se hubiera vuelto espeso de repente. Su cuerpo estaba cansado, entumecido, y algo dentro de ella —algo esencial— estaba terriblemente quieto.
—Paula… —Susurró una voz cerca —Paula, mírame.
Abrió los ojos despacio.
El techo blanco.
Las luces suaves.
El olor a hospital.
Y Sandra.
Estaba a su lado, con los ojos enrojecidos, sujetándole la mano con ambas, como si temiera que Paula se desvaneciera si la soltaba.
—Tranquil