Cuando cumplí 20 semanas de embarazo (5 meses), ya creía tener la vida perfecta y el matrimonio más sólido, duradero y feliz en la tierra. Los últimos detalles de la gran casa se dieron por terminados y yo me ocupé personalmente de preparar la habitación de mi bebé, ubicada justo al lado de la recamara donde dormíamos mi esposo y yo.
A unos días de acudir a mi segunda ecografía de mi segundo trimestre de embarazo, compré una hermosa cuna blanca, una mecedora y me entusiasmé llenando mi guardar