Mundo ficciónIniciar sesiónÁlvaro intento detenerla, Einstein no le gustaban los extraños y podría morderla, pero milagrosamente el perro lamio sus dedos y estaba contento con ella.
La siguió, mientras caminaba, él miraba su cuerpo, era muy atractiva, llevaba un vestido de tirantes floreado circular encima una chaqueta de mezclilla y unos botines negros, su cabello era largo hasta los hombros.
Llegaron lejos del estacionamiento y la chica abrió la cajuela de un taxi viejo.
Álvaro frunció el ceño







