Capítulo 14. Nuestro primer beso
Felipe, al notar cómo Mariana no apartaba la vista de sus labios, le dijo con una sonrisa traviesa.
—Y me imagino que también te gustaría probarlos, ¿cierto?
Luego añadió, con el mismo tono provocador:
—Solo lo pregunto porque parece que te gustaron bastante... Dado que no les quitas la mirada de encima.
Mariana, sin pensar demasiado, le respondió con un firme:
—Sí.
Y enseguida, como si las palabras hubieran escapado solas de su boca, se tapó la boca con ambas manos, avergonzada, como una niña