Me encontraba en casa de mi madre siendo atendida por un médico cirujano quién extrajo las balas y me curó. La morfina recorría todo mi sistema evitando el dolor, había recibido dos disparos desde muy cerca. Pero no me arrepentía había salvado a Piero y eso era lo importante. Mi madre estaba muy sorprendida, pero a la vez feliz de encontrarme, por muchos años me busco o eso es lo que dice. Había algo en ella que no me hacía confiar al cien, sentía mucha desconfianza y recelo hacía Mariangela. Q