COINCIDENCIAS.
La rabia le invadió, quería matar a Diego y de paso hace sufrir a Sam para que no le viera la cara de estúpido.
El grito de Alexander hizo que Sam se apartara de Diego de inmediato, se puso a temblar de miedo y su cara se puso pálida.
—Diego...tienes... tienes que irte...
Sam puso su mirada en el lugar donde estaba viniendo Alexander, un sudor frío le recorrió el cuerpo temiendo por la ira de su alfa.
Oh Dios quién me manda tener una cita.
—No tienes porqué ponerte nervioso, no estábamos ha