CELO FORZADO.
Alexander sólo sonrió pícaramente sin responder a su pregunta.
Cuando por fin ataron a Diego en la silla, Alexander miró a sus hombres haciendo señas con los ojos para que se fueran.
Ellos se fueron sin entender nada, tenían curiosidad de saber qué planeaba el rey pero les daba miedo preguntar, así que se fueron con las ganas.
Ahora que Diego estaba atado, y sus hombres se habían marchado, Alexander dejó salir sus feromonas.
Esas feromonas eran diferete ya que servían para excitar al omega,