167. EL LABORATORIO DE MAMÁ
Subimos a mi casa superior; realizo el baño pensando en lo difícil que fue para mí aceptar que mamá se había ido, que nunca más la volvería a ver. ¿Cómo vamos a hacerle entender eso a una máquina? Pienso, cuando todavía ni yo misma lo entiendo ni lo acepto.
Robin hizo una rica comida: unos filetes de pescado con vegetales. Para mi suerte, lo comí todo y me cayó muy bien. Luego me entró sueño, y me dormí plácidamente entre mis suaves sábanas. Añoraba mi cama.
Hace más de una semana que Iris nos