166. UN NUEVO SECRETO
Él comienza a caminar por el consultorio de un lado a otro, rascándose la cabeza como si eso fuera a traerle iluminación divina. La doctora nos observa sin dejar de escribir. Me pide que me suba a una pesa para ver cuánto peso. Para mi sorpresa, me informa que estoy por debajo del peso que debo tener y que tengo que comer más.
—Es que todo me cae mal —protesto, recordando las náuseas.
—Tendrás que encontrar qué no te hace mal y alimentarte bien —trato de disculparme.
—No se preocupe, doctora, y