166. UN NUEVO SECRETO
Él comienza a caminar por el consultorio de un lado a otro, rascándose la cabeza como si eso fuera a traerle iluminación divina. La doctora nos observa sin dejar de escribir. Me pide que me suba a una pesa para ver cuánto peso. Para mi sorpresa, me informa que estoy por debajo del peso que debo tener y que tengo que comer más.
—Es que todo me cae mal —protesto, recordando las náuseas.
—Tendrás que encontrar qué no te hace mal y alimentarte bien —trato de disculparme.
—No se preocupe, doctora, yo haré que coma —interviene Robin—. Ella no hará nada, se lo aseguro, y comerá muy bien.
La doctora termina de darme todas las indicaciones, un montón de pruebas a realizar y no sé cuántas indicaciones a seguir. A todo digo que sí. Cuando terminamos, por fin, regresamos a nuestra casa.
—Cariño, no exageres, no tienes que cargarme —protesto, queriendo bajar—. Solo estoy embarazada.
—Por favor, Robin, cálmate —le pido al ver que no hay nada más que hacer—. La doctora acaba de decir que no puedo es