—Lo es, pero para mí. No para que ustedes obtengan esos felices para siempre. Estoy totalmente a favor de eso—.
—Si me preguntas, terminarás teniendo un doble y felices para siempre—, bromeo.
—El doble de polla—. Ella se ríe. —Eso es todo—.
—Oh, Dios mío—, exclama la mujer detrás de nosotros.
—Creo que es hora de irnos antes de que nos echen—. Sacudo la cabeza.
Terminamos saliendo quince minutos después, afortunadamente por nuestra propia voluntad, y cada uno se dirige a casa. Me detengo frente