El sonido del cristal al romperse resonó desde la sala como un presagio funesto.
Mikhail apretó los dientes y con un esfuerzo descomunal hizo rodar las llantas de su silla de ruedas con más fuerza, sintiendo cómo el dolor punzante en sus manos se intensificaba.
En cualquier otra ocasión, podría haberlo soportado, pero esta vez, cada movimiento era una agonía. Maldijo internamente no haber optado por su silla eléctrica, que le habría permitido moverse más rápido, y más eficazmente.
Mientr