Perspectiva: Alexandra
La gala de otoño en el Museo de Arte Moderno de Nueva York era un mar de diamantes, champán y sonrisas ensayadas, pero para mí, el aire era irrespirable. La fractura que se había abierto en nuestra suite la mañana anterior seguía latiendo entre Caleb y yo. Habíamos llegado juntos, impecables frente a las cámaras, pero la distancia emocional era un abismo de hielo. Caleb no me había tocado más que lo estrictamente necesario para las fotos. Su mandíbula estaba tensa, y sus o