78. PROMESAS
Elvira lo observó por un instante y luego se acomodó en su asiento, contemplando las luces de la ciudad de Reno que se hacían cada vez más cercanas. Suspiró antes de girar su cabeza para mirar a su novio, quien la observaba con preocupación.
— Elvi, dime que no te arrepientes —insistió Rossi, buscando tranquilidad en su voz.
Elvira le dedicó una sonrisa serena y tomó su mano. Podía ver la mirada ansiosa de Rossi, por eso se apresuró a responder.
— No me arrepiento en absoluto, Rossi. Te lo pro