31. EL DOCTOR ROSSI
La reunión resultó agotadora, pero finalmente llegó a su fin. Me siento inundado por la incertidumbre, sin saber cómo voy a cubrir todos esos gastos. Mi única esperanza es que el banco me conceda el préstamo; de lo contrario, me enfrentaría a la ruina. Justo en ese instante, el teléfono interrumpe mis pensamientos con su insistente timbre. Veo en la pantalla un número desconocido.
— ¿Hola? — contesto.
— Gabriel, soy yo, tu suegro. Necesito hablar contigo.
—Hola, doctor Rossi. ¿Cómo puedo ayud