199. ATAQUE
Evelin la observa por un momento y luego asiente, reconociendo que su encuentro con Gabriel fue, tal como lo describe Asiri, un milagro. Gabriel solía viajar solo los fines de semana a Nueva York y se hospedaba al otro lado de la ciudad, lejos de donde ella vivía. Aquel día en particular, salió a correr más temprano de lo habitual y él coincidió en sentarse a su lado, visiblemente afectado. Ambos tenían plazos ajustados: ella debía presentarle un novio a su padre en una semana, y él debía casa