148. UN AMOR REAL
Fiorella no puede evitar sonreír al ver la expresión de felicidad en el rostro de Salvatore, quien luce muy apuesto con los ojos brillantes fijos en ella. Asiente mientras responde:
— Sí, mi cuerpo te reconoció. Pero llevabas el pelo largo y usabas gafas en la universidad, y ahora no.
— Estaba tan ocupado estudiando que no tenía tiempo de ir a cortármelo, así que lo dejé crecer. Y las gafas, solo las uso para leer —responde él y pregunta—. ¿No estás molesta?
— ¡No! ¡Estoy feliz de que seas tú!