Van a matarme, papá.
Una vez en la mansión Ivanov, Alexandro le sirvió un vaso de whisky a su padre, el trillizo sabía que realmente lo necesitaba.
— Toma papá, te caerá bien. Te ayudará a relajarte.
— En estos momentos nada puede relajarme, no podré estar tranquilo hasta saber que diablos sucedió con Kei, quiero el nombre del padre de su bebé, torturarlo, hasta entonces podré relajarme.
El CEO no había por hablar, era eso precisamente lo que quería hacer para calmar su rabia.
— Ya tendrás oportunidad