Un contrato con el demonio.
Emma ya no estaba segura de nada, solamente le quedaba esperar que pudieran mantener una relación profesional ella y Rafael de la manera más cordial. ¿Pero por qué le latía tan fuerte el corazón cuando se le acercaba? El aroma de su loción, su atractiva figura, su verde mirada penetrante. El era una tentación andante.
— Bien, ya está, comienzas hoy mismo. — El CEO sacó del cajón derecho una moderna tablet y se la entregó a la chica pelirroja. — Usarás esto para agendar cada día de trabajo.