Dominic nunca solía alterarse, más sin embargo estaba más alterado que nunca, le había hecho una pregunta a su padre que lo había dejado helado del otro lado del teléfono.
Donovan se negaba a creer lo que había escuchado.
— La señorita Ivanov te gusta, eso lo sabemos todos, pero eso no quiere decir que la puedas reclamar como tú mujer, así que deja de decir estupideces. — Dijo el padre muy molesto.
— Sé muy bien lo que he dicho, no soy el cortejante de Kei, soy... soy su hombre y ell