CAPÍTULO 43. De la jaula de oro al basurero.
Narrador.
Irina había llegado a su destino, siendo recibida por una señora mayor, con un humor de perros, que la aceptó más por obligación que por gusto. Las condiciones en las que vivía esa mujer eran precarias.
«Ya estoy aquí, así que debo adaptarme», pensó de manera positiva, mirando todo el lugar, el cual era un vecindario marginal.
—Mi hermana me dijo que eras su jefa —María la miraba con interés, notando que esa muchacha estaba en el lugar equivocado, porque hasta en su piel se notaba que