8. BORRACHO ARREPENTIDO.
Deje la moto a un lado y camine hasta encontrarme con la melena roja de mi mejor amigo desde hacía varios años. Un tonto norteamericano de nombre Joshua, que había llegado desde Dallas, huyendo de unos cobradores que le iban a arrancar la lengua.
Era él el que por lo general organizaba las peleas, las carreras o las fiestas.
—¿Dónde estuviste todo el día?
—Yo también me alegro de verte —le conteste mientras bebía la cereza que me acababa de entregar.
—Tienes dos peleas esta noche.
—No voy a pel