57. LA CITA.
Intenté actuar de la mejor manera frente a Ivar, mirarlo a los ojos y tener dudas no era algo que me hiciera feliz, pero las palabras de Donella tallaban con dolorosa fuerza. Intenté hacerme fuerte y de todas maneras no podía dejar de intentar entender de qué hablaba o a que se refería ella con todo lo que me había dicho.
—¿Qué sucede? —Ivar apretaba su frente con fuerza, me detuve a mirar sus manos y sonreí.
—Nada.
—Sin mentiras.
—¿A dónde vamos?
—¿Por qué cambias de tema?
—Porque no qui