47. ADVERTENCIAS.
No tenía ganas de salir de la cama, había sido mi último domingo junto a Valeska y quería aferrarme a eso tanto como fuese posible. Me abrace a su cuerpo y olí su cabello, quería fundirme en ella de nuevo.
—Debo prepararte el desayuno.
—Debemos contratar a una mujer para la cocina.
—Ya te dije que no.
—Ya te dije que es hora de que descanses.
—Me gusta cocinar.
—¿Y si abres un restaurante?
—Ya trabajó en uno —esas palabras hicieron que mi semblante cambiara automáticamente, soñaba con que Val