38. LA CIUDAD QUE ARDE.
Baje de allí y salí de ese lugar, sabía exactamente lo que ese hijo de puta quería y yo no podía perder más tiempo, los minutos pasaban y tenía que estar junto a Valeska cuando ella abriera los ojos. Necesitaba que supiera que siempre iba a estar a su lado, sobre todo por que sus últimas palabras antes de quedarse dormida me partieron el corazón.
"Lo prometiste y me fallaste, tu también me fallaste"
Tenía que demostrarle que no le había fallado, que ella era todo y que estaba dispuesto a hacer