Capítulo 9. 24 horas para perderlo todo.
Amy Espinoza
Me quedé en shock. La tierra se abrió bajo mis pies, mis piernas temblaron, mi respiración se aceleró.
El mundo pareció detenerse. Las palabras de la mujer resonaron en mi cabeza como un eco distorsionado. “Denuncia. Invasión de Propiedad. Irse de inmediato”.
—¿Qué… qué dice? —logré articular, apretando el marco de la puerta para no tambalearme—. Esto debe ser un error.
La mujer, con una expresión impasible, sacó un documento de su carpeta y lo extendió hacia mí.
—No hay ning