Capítulo 313. El peso de lo que fui.
Esa frase, suave y precisa, me golpeó con más fuerza que cualquier acusación, que cualquier grito de odio.
Atravesó las defensas que ni siquiera sabía que aún tenía y se clavó directamente en el núcleo de dolor y vergüenza que era ahora mi ser.
Porque era una empatía no solicitada, no condicionada a mi arrepentimiento. Era un reconocimiento del sufrimiento como algo en sí mismo, separado de la culpa.
—No tienes que… —Empecé a decir, la voz quebrada, el instinto antiguo de rechazar cualquier p