Capítulo 30. El primer paso hacia sí misma.
Amy Espinoza
El trayecto en el auto fue un silencio espeso. Solo se oía el motor y la vocecita de Mía tarareando alguna canción inventada, como si viajara hacia una aventura secreta. Yo, en cambio, iba con las manos apretadas sobre las rodillas y el corazón, dándome golpes en el pecho. No pregunté nada más. No quería darle la satisfacción de verme ansiosa.
Pero cuando el auto se detuvo y alcé la mirada, sentí que el aire me abandonaba.
Frente a mí se alzaba un edificio de cristal y acero. En l