Capítulo 287. Cuando el cuerpo habla antes que la mente.
Pandora Collins
Sentí que el silencio del apartamento se hacía más pesado mientras yo seguía ahí, apoyada en el lavamanos, respirando como si acabara de correr veinte cuadras.
No sabía cuánto tiempo llevaba mirando mi reflejo. Un minuto. Diez. Una vida entera. Solo sabía que no era posible… No. No podía ser.
Pero cada vez que respiraba, mi cuerpo me mandaba un recordatorio: algo cambió.
Cerré los ojos y apoyé la frente en el borde frío del espejo.
No podía quedarme ahí toda la noche. Tenía que