Capítulo 288. El eco que no quería escuchar
Adrián Soler
La gente cree que Londres es glamur, luces, alfombras rojas, taxis negros y lluvia poética.
Mentira. Londres era frío, ruidoso y, para mí, se había convertido en un escondite.
Desde que llegué, hacía un mes, no había pasado ni un solo día sin pensar en ella.
No quería admitirlo.
Ni podía hacerlo.
Así que me enterré en el trabajo. Literalmente.
Hoy tenía reunión con el elenco femenino. Actrices jóvenes, famosas, hermosas… y demasiado dispuestas a coquetear si eso aseguraba una escen