Capítulo 282. Cuando la justicia no alcanza.
Edric Marlowe
Nunca pensé que un día como este llegaría.
El aire de la mañana era frío, casi metálico, como si quisiera advertirme de algo antes de que lo hiciera.
Pero lo que tenía que hacer… ya estaba decidido. José Velasco y Alejandro estaban esposados, cada uno flanqueado por dos agentes de seguridad privada. Solo esperando que vinieran por ellos.
No se quejaban.
No hablaban. Solo respiraban como dos hombres que sabían que el final estaba cerca, aunque ninguno entendía realmente qué final t