Capítulo 275. Beso inesperado.
Adrián Soler
Me quedé ahí. De pie. Con el cuerpo tenso y la cabeza llena de eco.
No el eco del hospital. El eco de sus palabras.
"La única persona peligrosa eres tú." "No te la mereces." "Preferiste creer lo peor."
Sentí que el suelo se me movía un poco bajo los pies. No porque me fuera a desmayar, sino porque algo dentro de mí acababa de caerse de golpe… y no sabía cómo recogerlo.
Amy regresó junto a Max, acomodándole la manta. La madre de él le frotó el hombro. Su padre guardó silencio, como un juez que ya había escuchado suficiente para dictar sentencia sin necesidad de gritos.
Yo fui el único que no tenía dónde meter las manos. Literal y figuradamente.
Lo único que pude hacer fue apartarme un poco hacia un rincón de la habitación. El aire estaba demasiado caliente, demasiado denso, demasiado lleno de la verdad que no quise ver.
Max me observó desde la cama, cansado pero lúcido.
—Siéntate —dijo, señalando la silla vacía.
Negué.
—Estoy bien aquí.
—No, no estás bien —respondió con e