Capítulo 261. Tenemos que hablar.
Amy Espinoza
Horas después.
El pasillo estaba en silencio cuando escuché pasos apresurados al final del corredor. No tuve que mirar dos veces para saber que eran ellos. Hay algo en el cuerpo de una mamá cuando busca a un hijo herido, algo en la postura, en los ojos… en cómo respira. Supe que eran mis suegros antes de que dijeran mi nombre.
Me puse de pie tan rápido que las piernas casi no me sostuvieron.
La madre de Maximiliano llegó a mí primero. No caminó… corrió. Me rodeó con los brazos ante