Capítulo 259. Miedo a las emociones.
Amy Espinoza
Max había cerrado los ojos otra vez, pero esta vez no era inconsciencia. No era ese vacío aterrador de los últimos siete días. Era… cansancio. Cansancio real. Humano. Del tipo que llega cuando vuelves de un lugar oscuro y tu cuerpo necesita un respiro.
Yo no podía dejar de mirarlo. No podía apartar la mano de su mejilla. No podía dejar de tocarlo como si temiera que, si lo soltaba, desaparecería.
No quería perder ni un segundo.
Villalba me dio unos minutos más antes de pedirme que