Capítulo 215. La filtración que encendió todo.
Maximiliano Delacroix
Horas más tarde, el sonido del teléfono irrumpió en el silencio del despacho como un disparo.
No era cualquier tono: era la línea segura que solo Lorenzo usaba.
Contesté antes del tercer timbre.
—Dime que tienes buenas noticias —dije, sin rodeos.
Del otro lado, su voz sonó tranquila, demasiado tranquila para el tamaño del monstruo que acabábamos de soltar.
—Está hecho, Max. Subí los archivos al servidor. Y entregué la información a quienes debía. En menos de treinta minuto