Capítulo 195. El vídeo de la absolución.
Adrián Soler
El monitor frente a nosotros se encendió.
El logo del canal desapareció y la imagen comenzó con el ruido estático de una cámara de seguridad.
El público, la producción, todos… guardaron silencio.
Yo no respiraba.
La grabación era de baja calidad, pero clara: el vestíbulo del hotel, la misma noche del escándalo. Ahí estaba yo. O, más bien, el cadáver de mí.
Llevaba la misma chaqueta, la camisa abierta, el paso errático. El guardia del hotel me saludaba, pero yo ni lo veía. A mi lado